La noche de strippers había acabado de maravilla, si es que se podría considerar de esa manera.
Justo como lo planeamos llegamos temprano a casa, completas de pies a cabeza. Menos yo que había dejado gran parte de mi saliva en los labios del stripper de ojos esmeraldas.
Debo decir que han sido los mejores besos que me dio un hombre en mi vida, y no me arrepiento de haber corrido el riesgo de contraer alguna enfermedad altamente cuestionable.
—Buenos días. —Salude a todos, mi llegada al trabajo fue temprana a pesar de mi ajetreada noche. Llena de energía que saltaba al caminar, sintiendo como mis pechos rebotaban suavemente ante cada paso que daba con la posibilidad que salgan del escote de mi vestimenta.
Hoy cambie un poco de nuevo mi estilo a como era antes, portando un pantalón con bota medianamente ancha pero que el resto de su estructura se amolda a mi cuerpo de forma perfecta. Siempre me había gustado ese pantalón, me hace lucir una figura irreal al mostrar una gran diferencia en