No es de mi agrado ser objeto de atención de Joseph, el dueño de Sunday Crazy y potencial sospechoso en la trata de personas, ya que lo primero que menciono eran mis raíces latinas ¿acaso me tacho ya como próxima víctima? no lo sé, lo único que sé es que aquello solo me trajo una mala sensación de muerte que erizo toda mi espalda.
—Muchas gracias, Señor.
—No me llame señor, por favor llámeme Joseph. —Lo vi sonreírme, abriendo paso mientras me indicaba con su mano que avanzará. —Por favor ve