MILA
Me quedo pegada a él, sintiendo cada latido de su corazón resonar contra mi sien. El calor de su cuerpo es reconfortante, casi hipnótico. El sol ha subido un poco, inundando el apartamento con una luz suave que hace que cada objeto, cada gesto, sea casi sagrado.
— Mila… murmura Nolan después de un largo silencio.
Levo la mirada hacia él, intrigada por este tono inusual, casi frágil.
— Sabes… tengo miedo.
La palabra me toca, ligera y grave a la vez. Espero, en silencio, dejándolo encontrar