Había pasado un mes desde que Alice se marchó. Un mes que solo la veia a traves de las redes.
Un mes de terapia, papeles de adopción, silencio… y de noches en las que mi mente viajaba inevitablemente hacia ella.
Boston.
Ella siempre volvía a Boston.
Yo no pensé volver tan pronto. Pero la vida tiene un extraño sentido del humor, uno cruel.
La compra definitiva de la galería necesitaba mi firma presencial. Era un asunto de una mañana, nada más.
O eso creí.
Cuando entré, el olor a óleo fresco y ma