80. Ojos brillantes
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Eva
Estaba sentada junto al fuego del altar sagrado, aun sintiendo cómo la voz de Nymeria reverberaba en mi pecho como un eco ancestral. Escarlata y Fiorella me miraban sin decir nada al principio. Sabían que algo había despertado… lo sentían en el aire, en la forma en que mis ojos brillaban plateados, como si la luna misma me observara desde adentro.
—Ella habló, ¿verdad? —preguntó Escarlata, con la voz suave y respetuosa.
Asentí lentamente.
—No es solo mi loba. Es Nymeria… la primera hija