29. Casa Vacía
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Magnus
Bajé con dificultad las escaleras. La mesa ya estaba servida, Orión y Hunter desayunaban, pero se detuvieron al verme. Solo habían pasado unos días desde que Evelyn se fue, y la casa se sentía vacía. Ni siquiera Cerverus está aquí para regañarme, y eso me hace sentir más solo que nunca.
—Alfa, siéntese y desayune —dijo Hunter, poniéndose de pie mientras secaba sus manos con un trozo de tela que había sacado de sus jeans.
—Está bien —le hice una seña, y ella se sentó a regañadientes.
—