30. Lluvia... sin rastro
30.
Magnus
La lluvia cae con fuerza, cada gota estrellándose contra mi piel como un recordatorio de mi fracaso. El olor a tierra mojada invade mis fosas nasales, ahogando el único aroma que realmente me importa.
Perdí su rastro.
Intento calmar mi respiración, pero es inútil. Mi lobo gruñe dentro de mí, su angustia reflejada en la mía. La idea de Evelyn allá afuera, sola con las niñas, me consume. Tantos peligros fuera de la manada. Annie no es una guerrera experimentada. Todos en las manadas sa