El traslado del centro de gravedad de la Corporación Ferré no se anunció mediante proclamas grandilocuentes ni a través de discursos televisados en las pantallas del Distrito Central. Se ejecutó con la precisión milimétrica de un algoritmo que reescribe sus propias líneas de código. En el transcurso de las siguientes cuarenta y ocho horas, las oficinas ejecutivas del piso ochenta y ocho sufrieron una transformación radical: los pesados muebles de caoba y los adornos ostentosos del viejo régimen