El viento de la tarde soplaba con una inusitada y fresca suavidad sobre la gran terraza del piso ochenta y ocho, agitando ligeramente las solapas del sastre oscuro de Luisa y la chaqueta ejecutiva de Dominique. Habían pasado exactamente seis meses desde la firma histórica del decreto de ratificación global que reestructuró por completo los cimientos de la Torre Ferré y de la metrópoli entera. En las calles, en los bulliciosos bulevares del Distrito Central y en las otrora olvidadas estaciones d