544. El último vistazo.
Narra Dulce.
El aire se quiebra en pedazos cuando escucho el sonido metálico, sordo, como un clic que no pertenece a esta habitación sino a algo más grande, más terrible, un ruido diminuto que, sin embargo, se expande como una explosión en mi cabeza. Tomás, incluso con el cuerpo aplastado bajo el peso de mi padre, sonríe como un niño travieso que acaba de terminar su truco favorito, y siento que mi piel se hiela porque sé, aunque nadie lo diga, que ese gesto significa algo mucho más cruel que u