531. La puerta prohibida.
Nunca pensé que ese momento llegaría, porque las puertas cerradas de la mansión parecían destinadas a permanecer selladas para siempre, como guardianas de un misterio que no debía ser tocado, pero esta noche la sirvienta me sorprende al detenerse frente a una de ellas y, sin mirarme demasiado, introduce una llave pequeña, negra y brillante, que gira con un sonido metálico y profundo, tan distinto al de las demás cerraduras, y en ese instante mi cuerpo entero se estremece porque entiendo que alg