45. El filo que me lame.
Narra Lorena.
La mentira tiene sabor metálico.
Está en el café que no termino, en el cigarrillo que se apaga sin haber sido fumado, en el perfume que se mezcla con el sudor de la paranoia.
Ser doble agente suena poético hasta que sos vos la que tiene que elegir a quién mirar a los ojos sin pestañear… sabiendo que uno de los dos va a morir.
Ismael no me habla como antes.
Ya no me toca el brazo con confianza, ni me deja quedarme en silencio sin reclamarme explicaciones.
Sabe.
O al menos sospecha.