381. Ruido de hélices.
Narra Gomes.
Lo primero que noto es el silencio.
Un silencio extraño, que no es vacío, que no es paz, sino el eco sucio de lo que acaba de ocurrir.
Como si el teatro estuviera conteniendo la respiración. Como si las paredes todavía escucharan.
Avanzo entre las butacas vacías con el arma desenfundada, aunque ya no espero balas. Lo que busco no se combate a los tiros. Busco huellas, rastros, un olor, una sombra, una pista que me diga que no llegué tarde otra vez.
Pero la verdad es que ya lo sabía