379. Las que caminan en silencio.
Narra Gomes.
El aire en este subsuelo es distinto.
Huele a polvo viejo y electricidad contenida. Como si los secretos tuvieran textura, y este fuera el lugar donde vienen a oxidarse.
Avanzamos por el corredor de losetas agrietadas, entre lámparas titilantes y sombras que se proyectan como aliento caliente sobre las paredes.
Lorena camina delante de mí, sujeta a una nena por la mano, y cuando la veo bien, cuando esos ojos enormes se clavan en los míos sin bajar la mirada, lo sé.
Es Dulce.
La hij