349. Piel de escenario.
Narra Lorena.
La habitación está quieta, pero algo ha cambiado.
No es el aire. No es la luz.
Es esa sensación espesa, que se filtra entre las costuras del silencio. Una urgencia invisible.
Un temblor en el centro del estómago, como si el tiempo estuviera por girarse de golpe, como si alguien estuviera rompiendo las paredes desde afuera.
Ruiz.
Lo sé.
Lo siento.
Lo huelo, incluso.
Como un perfume viejo que se niega a borrarse de los huesos.
No sé cuánto tiempo llevo aquí. Puede haber sido un día.