342. El centro del escenario.
Narra Tomás Villa.
La madera cruje bajo mis pasos como si me aplaudiera en secreto.
No hay nada más sensual que un escenario vacío.
La promesa de una historia que aún no comenzó.
La tensión de las luces que esperan ser encendidas.
El olor a telón dormido y a polvo glorioso que no se barre, porque es parte del encanto.
Camino por el centro.
Miro el techo ornamentado, como la cúpula de una iglesia pagana.
Esta fue, en su momento, una joya arquitectónica.
Después la abandonaron. Como se abandona l