343. La puerta sin llave.
Narra Ruiz.
Nunca confié en los finales felices.
Nunca creí en las redenciones.
Y sin embargo, acá estoy, parado frente a una puerta con más historia que mis cicatrices, dudando si dar el paso final o dar media vuelta y prender fuego el mundo.
La fachada del teatro no dice nada. Vieja, restaurada. Como esas putas que se maquillan para parecer vírgenes. Un símbolo de cultura convertido en trampa.
—Clásico —murmuro mientras apago el cigarro contra la suela.
Afuera no hay nadie. Ni un alma. Ni un