257. En nombre del deseo.
Narra Gomes.
Tres días después.
Belgrano está agitado, como si la muerte caminara en puntas de pie por sus veredas elegantes. Encuentran a un exconcejal retirado, atado a una silla en el living de su departamento. Las paredes, empapeladas con hojas arrancadas de la novela. Clavadas con clavos oxidados. Y en la garganta… en la garganta tiene un cartel colgando, cosido con hilo de pescar. Dice: "El monstruo también tenía nombre."
Entramos primero con Marina. El cuerpo todavía está tibio. El olor