258. Brisa, Dulce y el mundo de cristal.
Narra Ruiz.
Yo les compro de todo. No hay límites. Si Dulce quiere helado del centro, no importa que estemos a doscientos kilómetros: bajamos en helicóptero en la terraza del local. Si Brisa dice que estaría bueno tener clases de piano con una rusa loca que entrenó en el Bolshói, al otro día está instalada en la casa. Chef privado, instructora de equitación, niñera que ya no usamos, clases de danza, de canto, de historia griega antigua si hace falta. Todo para ellas. Todo para que la nena crezc