227. Nací para el puterío (pero soñaba con él).
Narra Brisa.
Desde que volví con Ruiz todo parece de película. Alta mansión en la Toscana, jardines que huelen a vino y lavanda, ropa de marca que ni sé pronunciar, y Dulce llamándome “hermana” con esa vocecita de azúcar. Yo no tengo hermanas, pero si hubiera tenido una, querría que fuera como ella: fuerte, terca, con los mismos ojos oscuros de la madre, pero con el carácter de su padre. Un bicho bravo.
Ruiz es otro. O al menos juega a ser otro. Ahora es "empresario", con trajes a medida y reun