216. La sonrisa del verdugo.
Narra Lorena.
Mis pasos vuelan.
Mi corazón es una jauría desatada en el pecho.
Estoy tan cerca. A metros apenas.
Doce pasos rectos. Una esquina. A la izquierda.
Y entonces…
Él.
Ruiz.
Como si me oliera. Como si hubiera nacido del mismo aire que exhalo, aparece delante mío con esa sonrisa de lobo disfrazada de ternura.
Me agarra de la cintura con firmeza y, antes de que pueda abrir la boca, ya tiene los labios sobre los míos.
—Mmm… estás hermosa esta noche, mi reina —susurra contra mi boca, mient