17. Todas las promesas son mentira.
Narra Lorena.
La sangre no salta como en las películas. No es una fuente roja que mancha la pared en cámara lenta. No. Es caliente. Es densa. Y hace un sonido... sordo. Un borboteo húmedo que se queda pegado en la piel como una mentira recién dicha.
Silva se ahogó en su propio aliento. Me miró con esos ojos traicioneros, esa cara hinchada por los años de exceso y poder mal ganado. Trató de decir algo, pero le hundí el cuchillo otra vez, esta vez con rabia. Con asco. Con ese nudo que me late ent