18. Tratos rotos.
Narra Ruiz.
Lorena está allá arriba, con ese vestido que parece pegado con pecado y sudor, bailando como si el infierno le estuviera tocando el ritmo con los dedos.
Todos la miran. Todos babean. Todos la quieren.
Yo también. Pero no como ellos.
Yo la quiero con las manos al cuello y la boca ardiendo. La quiero rendida o armada. A mi lado o muerta. No hay punto medio con mujeres como ella.
Se mueve como si no le importara nada. Pero yo la conozco. Está temblando por dentro. El miedo es un perfum