131. Un juego con fuego, lengua y piel.
Narra Lorena.
No se trata de mentir bien.
Se trata de hacer que quieran creerte.
De parpadear a tiempo, de humedecerse los labios cuando la tensión sube, de arquear la espalda justo lo suficiente como para que la culpa se pierda entre los pliegues del deseo.
El celular estaba bajo la almohada, apagado, tan frío como la sangre que me circula por las piernas mientras camino en círculos por la habitación, descalza, semidesnuda, dejando que el aire me roce los pezones como si fueran las yemas de ot