110. En los jardines del silencio, donde no hay lugar una.
Narra Lorena.
El permiso se siente como una mentira disfrazada de privilegio.
Ruiz me ha dicho que puedo moverme por donde quiera dentro de la mansión. Que soy libre. Que solo me comporte bien y pronto veré a Danny. "Unos minutos", dijo. Como si se tratara de una concesión. Como si fuera un don inmerecido que sólo podría recibir si juego a ser sumisa.
Si juego a ser suya.
Pero lo que más me irrita no es su control. Es lo fácil que me he acostumbrado a sus reglas. A su manera de mirar. A su fo