Capítulo 94. Efímero.
Vito le rozó la espalda a su amiga, la ayudó a ponerse de pie, haciendo que Johan se irguiera. Aunque se detuvo al ver a Salomé fijar la mirada en él. No obstante, ella extendió la mano, aplastando su duda. Sin perder tiempo se acercó, con un contacto suave le limpió las lágrimas y la ayudó a sentarse.
—No dejes que vuelvan— pidió en un susurro, con el llanto hurgando en su pecho. —No dejes que regresen.
—Jamás— le prometió depositando un beso en su frente.
La mirada metálica logró hacerla as