Capítulo 38. Un método inusual.
—No hay muchos taxistas que se arriesguen a quedarse atascados en el tráfico— añadió Johan.
—¿Te pregunté?— cuestionó sin ocultar el enojo.
—No, pero te ahorro el estar de pie esperando algo que no pasará— dijo Johan viéndola sin pudor alguno.
—Siempre con tus maldit@s certezas, como si el mundo girara según lo que dices. Déjame equivocarme, Johan, que al menos es mi error, no uno de los tuyos.
Necesitaba arrancarse la frustración.
Él arqueó apenas una ceja, cruzando los brazos con esa calma