Capítulo 211. Contingencia prevista.
El grotesco olor que emanaba el cuerpo de Gustavo Sullivan, había quedado impregnado en la nariz de su hijo, quien no veía otra cosa más que el rostro de su padre frente a él, con una expresión que no podía borrar de su memoria. Seguía pensando que jamás podría.
Esos ojos en los que la vida se apagaba. Ese cuerpo que lo sostuvo, perdió fuerza en sus brazos. Su caída. El impacto en el suelo. El ruido de la multitud descarrilada, buscando una salida, apresurada y desesperada por salir de la líne