Grupo Norte se alzaba con una presencia imponente entre los rascacielos del distrito financiero. Su estructura de acero y vidrio no solo reflejaba el cielo, sino también una jerarquía invisible que separaba a los poderosos del resto.
Su entrada principal estaba reservada para ejecutivos de alto nivel, pero la entrada lateral, aún más resguardada, era un acceso exclusivo para aquellos con autorizaciones especiales.
A través de esa vía ingresó Sara esa mañana, sin imaginar el peso de lo que estab