Leonel se acercó a la pareja, los miró tan feliz.
—¡Los felicito! Les deseo lo mejor de la vida.
Anne le miró con rabia.
—¡Qué hipócrita! Guarda tus felicitaciones, no las necesitamos, los tres sabemos que esto es una farsa.
Anne dio la vuelta y los dejó ahí. Leonel se quedó perplejo.
—Pensé que estaba todo bien.
Felipe sonrió irónico.
—¿De verdad creíste que obligando a Anne a casarse conmigo borraría el daño que le hice? No, Leonel, ella nunca la olvidará, ella me odia, pero como lo dijiste a