—Pero, ¡¿Por qué dices algo así?! ¿Quién te va a matar? ¡Dios mío! Daniel, eso no puede ser —dijo con le corazón destrozado.
—Por favor, déjame verte, si puedes darme algo de dinero, entonces, podré ser salvado —dijo y su voz sonaba casi llorosa.
—¿Dinero? ¿En qué te has metido, Daniel? —exclamó confusa
—Por los buenos momento, Anne, ¿Recuerdas cuando sufrías pro el desgraciado de Felipe? Yo fui tu cómplice, fui tu confidente, yo estuve ahí, mientras él estaba con otra, por favor, Anne, ¡Ayúd