—¿Por qué lloras, mi señorita? —exclamó Archi, al mirar el rostro de Larissa cubierto de lágrimas
—Lo siento, es que… Archi, mi hermano te odia, no te quiere cerca de mí.
Archi bajó la mirada y se sintió fatal de saberlo, estaba seguro de que así era, pero no lo creía justo, respiró profundo y se levantó
—¡Aún estás débil!
—No, créame, mi señorita, soy más fuerte de lo que crees.
Larissa sonrió al mirar sus ojos brillantes.
Archi salió de la habitación y bajó hasta el despacho de Aaron Gre