Lana escuchó que tocaron a su puerta, ella se levantó de la cama, y fue a abrir, estuvo a punto de cerrar la puerta, en sus narices, pero Aaron fue más listo y entró, ella le miró incrédula de verlo de nuevo ahí
—¿Tú, otra vez? ¿Qué quieres, Aaron?
Él la miró fijamente, cerró la puerta tras de sí, y caminó hacie ella, solo dio unas grandes zancadas y consiguió atraparla entre sus brazos, ella sintió su fuerza, y su aliento que la calentaba
—Aaron… déjame…
—Te amo, Lana, esa es mi verdad, ere