Valeska no podía creer lo que acababa de suceder. Su cuerpo aún temblaba por la repentina reacción de Lisandro. ¿Cómo podía ser que en un solo instante, ese hombre que había conocido por tantos años, el padre de su hijo, el compañero de su vida, pareciera ser alguien completamente distinto? Había sido tan frío, tan distante, como si los años de matrimonio, las promesas, los sacrificios, no significaran nada.
Lo miró con desconcierto, buscando algo en esos ojos que alguna vez habían reflejado ca