El sol apenas comenzaba a filtrarse por las persianas del ventanal principal cuando Lisandro, vestido con camisa blanca y pantalones oscuros, ajustó con cuidado el reloj en su muñeca izquierda. Frente al espejo del recibidor, repasó cada detalle de su atuendo con una seriedad casi ceremonial. Después de semanas fuera por su recuperación, ese día marcaba su regreso oficial a la empresa.
No era solo trabajo, era una manera de cerrar una etapa difícil y comenzar otra. Una donde todo, incluida su r