La mañana transcurrió con intensidad. La reunión fue un éxito rotundo. El contrato que firmaron con una de las empresas más influyentes del sector sentó las bases para un periodo de trabajo exhaustivo y desafiante. Los dedos de Erika danzaron rápidamente sobre las hojas de la presentación, y su capacidad para lidiar con los más altos ejecutivos del mercado era admirable. Sabía exactamente cómo jugar sus cartas y cómo llevar cada conversación a su terreno sin dar un paso en falso.
Sin embargo, a