La noche del día diecisiete se instaló con una calma engañosa.
No hubo un cambio brusco en la luz ni una señal clara que marcara el paso definitivo desde la tarde. Fue algo más lento, más progresivo, como si el entorno entero decidiera bajar el ritmo sin anunciarlo. Pero esa suavidad no traía descanso. Traía… claridad.
Erika lo sintió antes de que el sistema ajustara la iluminación.
Había algo en el aire.
Algo distinto.
No más pesado.
No más tenso.
Sino… más consciente.
Cuando la puerta de su h