El estado no se quebró al avanzar el día; se volvió más silencioso, más interior, como si la realidad misma hubiera decidido dejar de imponerse para permitir que lo esencial permaneciera sin interferencias. La luz cambió en la habitación, desplazándose lentamente sobre las paredes, pero ese movimiento ya no tenía la capacidad de alterar nada dentro de Erika. Era solo un fenómeno externo, una variación sin peso.
Ella permanecía de pie, aunque en algún momento dejó de ser relevante si estaba de p