Flashback
El pulso del brazalete volvió a vibrar.
Uno… dos… tres.
Erika cerró los ojos y dejó que el ritmo se le incrustara en la memoria. No era solo un dispositivo de rastreo; era un mensaje constante, una forma de recordarle que cada movimiento estaba contado, registrado, anticipado. Damián no necesitaba vigilarla con cámaras todo el tiempo: había convertido su propio cuerpo en un punto dentro de su mapa.
Aun así, había algo que él no podía controlar.
El pensamiento.
Se recostó en la cama si