CAPÍTULO 65
IGNACIO
El murmullo de los invitados se apaga poco a poco, como si el aire mismo supiera que está por ocurrir algo único. El sacerdote hace una seña, la música comienza a sonar y mi corazón late con tanta fuerza que temo que todos lo escuchen. Me acomodo en mi lugar, respiro hondo y fijo la mirada hacia la entrada del salón. Sé que ella aparecerá en cualquier momento.
Y entonces sucede.
Monserrat.
Avanza tomada del brazo de su abuelo, con paso lento y seguro, como si cada movimiento