Mundo ficciónIniciar sesiónJULIAN
No tuve que leer dos veces el mensaje de Monserrat para saber de qué se trataba. El tono, la simpleza de esas pocas palabras que pedían que habláramos, eran suficientes para confirmarlo: lo sabía. O al menos había escuchado algo, y ya no tenía caso seguir ocultando lo que tanto tiempo me pesaba en el pecho.
Me quedé







