Mundo ficciónIniciar sesiónMONSERRAT
No podía creer lo que acababa de escuchar. Mis piernas temblaban, mis manos frías se aferraban al brazo de Elena como si en cualquier momento fuera a desmayarme. La voz de Irina aún resonaba en mi cabeza, como un eco imposible de borrar. Sus palabras, tan claras y tan crueles, habían desgarrado a







