CAPÍTULO 123
CARLOS
Llegué puntual al restaurante, como siempre. La puntualidad es una virtud que abre puertas, que muestra poder, que coloca a los demás en deuda contigo. Me acomodé en la mesa que había reservado días antes. El lugar era elegante, discreto y caro, pero no tanto como para arruinar mi noche con gastos innecesarios. El lujo se mide en precisión, no en derroche. Lucrecia me había insistido mil veces en que la trajera aquí, estaba loca si pensaba que ella valía lo que costaba una c