El umbral del Castillo de Blackwood tragó la luz de la luna como un sumidero de sombras. Tras la caída de los gemelos en el promontorio, la atmósfera en el interior del vestíbulo principal se había vuelto pesada, saturada de un hedor a podredumbre y a la dulzura rancia de la sangre vieja. El grupo avanzaba en una formación estrecha; Zack y Valerius en la vanguardia, sus hombros casi rozándose en una muestra de confianza táctica que habría sido impensable meses atrás. Jackson cubría el flanco de