Mia
El silencio dentro del penthouse es sepulcral. No ese tipo de silencio pacífico que te envuelve como una manta cálida, no… este es un silencio denso, cortante, como si cada segundo sin palabras estuviera diseñado para dejar cicatrices.
Estoy sentada en el borde de la cama, con la espalda recta, las manos temblorosas sobre mi regazo y el corazón desbocado como si presintiera que esta noche lo cambiará todo. La maleta abierta a mi lado me mira con descaro. Metí cosas sin pensar, solo lo esenc