Alexander
Dicen que el tiempo lo cura todo. Que las heridas se vuelven cicatrices, que las pasiones se aplacan y los errores se diluyen en el río del olvido.
Mentiras.
El tiempo no cura. El tiempo enseña.
Y a veces, enseña a vivir con el fuego ardiendo bajo la piel, sin apagarlo del todo. A veces, te obliga a mirar atrás para entender por qué sigues adelante.
Hoy he vuelto al mismo lugar donde la vi por primera vez. No al físicamente exacto, pero sí al que importa: el momento. Esa fracción de s