Mia
Hoy, el mundo no se desmoronó.
Sé que suena como una tontería para alguien con un penthouse, una tarjeta negra y un equipo de estrategas al alcance de una videollamada. Pero para mí, que he vivido la mayor parte de mi vida emocional escondida tras estructuras perfectamente diseñadas de éxito y sarcasmo… eso es un logro monumental.
Hoy, no hubo gritos.
No hubo juegos de poder.
No hubo Alexander Blackwood lanzándome miradas que derriten la paciencia y las bragas al mismo tiempo.
Bueno… sí hub