DAMIAN
Bastó una sola llamada de Matteo para encargarse de los autos que nos seguían.
—Atrapen a Jacob —les ordené a mis hombres antes de que se marcharan, y luego me giré hacia el conductor, quien asintió y se dirigió a donde estaban Christy y Seraphina.
Tardamos tres minutos en llegar. Lo sabía porque conté cada segundo. Christy estaba frente a uno de los bastardos, y el otro tenía la audacia de apuntar con un arma a mi prometida. Apreté el gatillo incluso antes que Matteo. Seraphina se quedó