DAMIAN
Seraphina se sentó lentamente en el suelo con la foto de Daniel en la mano y yo fruncí ligeramente el ceño. Esperaba que se fuera en cuanto le di la pista sobre el aniversario de su muerte, como hace todo el mundo. Tampoco esperaba que llamara a mi puerta después de lo del otro día, ni me imaginaba que sentiría esta paz con solo verla.
—¿No te vas a sentar? —preguntó con suavidad. Bastó una sola mirada suya para que me sentara despacio a su lado. Durante unos segundos, nos quedamos allí