—¡Deja de fingir que eres buena persona, Alina!
El grito resonó por el salón y los que alcanzaron a escuchar se quedaron paralizados. ¿En serio era ella? ¿Era la misma Alina Quiroga?
Nadie prestó atención al berrinche de Lia. Todos se apiñaron alrededor de Alina y empezaron a hablar al mismo tiempo.
—¡Alina, qué cambiazo! ¡No te reconocí!
—En serio, de la nada te convertiste en la más guapa de la facultad.
—¿Nos puedes contar cómo le hiciste para bajar de peso? ¡Yo quiero lo mismo!
—Después de